Securitización: ¿Cómo convertir activos en “bankable assets” a través de un ETP?

Noticias y Tendencias - febrero 25, 2022

Con cada vez más terreno conquistado en el mundo financiero, las estrategias modernas de securitización apuntan hoy a servir como puente para llegar a múltiples plataformas de banca privada sin importar el tipo de activo, facilitando el proceso de convertir los activos subyacentes en bankable assets.

Básicamente, los bankable assets son un tipo de activo que se caracteriza por tener la capacidad de ser distribuible a través de distintas plataformas en la banca privada. Y hoy la securitización no solo permite que un grupo de activos ilíquidos como las propiedades inmobiliarias se conviertan en títulos valores, sino que también se apalanca en productos negociados en bolsa (ETP, por sus siglas en inglés) para convertir los activos subyacentes en bankable assets.

Precisamente, es gracias a esta cualidad que firmas como FlexFunds, especialista mundial en la estructuración de vehículos de inversión, tienen la capacidad de facilitar el acceso a múltiples plataformas de banca privada. Esta compañía “crea vehículos de inversión independientes, similares a los fondos, para la gestión de estrategias y la distribución global a inversores finales no estadounidenses. Esto se hace a través de un programa de securitización de activos que crea productos negociados en bolsa o lo que llamamos un Flex”, explica en su web.

Una de las mayores ventajas es que la estrategia de inversión no se limita a un tipo de activo en particular, ya que se pueden securitizar tanto activos líquidos como ilíquidos. El tratamiento como deuda por parte de la banca privada de estas operaciones permite dar de alta un ETP de FlexFunds de manera rápida. La agilidad de este proceso contrasta con los tediosos y largos esquemas de los fondos tradicionales, sometidos a complejos procedimientos de verificación dadas las políticas de KYC de la banca privada.

Un informe de Boston Consulting Group (BCG) publicado en julio destacó que la industria de gestión de activos movilizó US$103 billones en 2020, siendo Norteamérica la región más dinámica con activos bajo gestión por US$49 billones, un aumento del 12%. Según ese reporte, las carteras minoristas contribuyeron con el 41 % de los activos mundiales (US$42 billones) y las inversiones institucionales crecieron con el 59 % (US$61 billones). Al respecto, dice que la industria está entrando en una nueva era que va a requerir que los negocios reconsideren aspectos que van desde la participación del cliente hasta los mismos productos de inversión.  Por ende, deben tener en cuenta que los procesos más que nunca deben ser guiados por los datos y la analítica, mientras que los criterios ESG cobran ahora más relevancia. “Y del lado de los ingresos, las nuevas clases de activos, particularmente dentro de los mercados privados y las alternativas en general, serán cruciales para el crecimiento durante los próximos años”, dice.

Sobre el futuro de la industria, se estima que los activos bajo gestión en el mundo subirán hasta los US$145,4 billones para 2025, impulsada en gran medida por las personas con mayores patrimonios y una tendencia hacia el ahorro para la jubilación, señala PwC en el informe titulado Asset & Wealth Management Revolution: Embracing Exponential Change.

Una oportunidad de US$78 billones en los non-bankable assets

Se estima que el valor de la riqueza personal mundial se ubica en unos US$260 billones en la actualidad y un 45% de esta se destina a bankable assets, comunes en las carteras de gestión patrimonial. No obstante, también crecen las oportunidades en la gestión de non-bankable assets, cuyo “rasgo característico es cierta falta de liquidez”, de acuerdo a la compañía suiza Avaloq.

Esta característica, según explica, impide la inclusión de los non-bankable assets “en una cartera patrimonial, así como, a menudo, su aceptación como colateral para garantizar un préstamo”. No obstante, hoy es posible incluir estos activos a las carteras patrimoniales por medio de la tokenización, generando liquidez para sus propietarios.

El valor de los bankable assets se ubicó en el 2020 en los US$118 billones, aportando la mayor cuota a la riqueza global, por encima de los non-bankable assets -como los inmuebles, negocios propios, arte o los llamados bienes de pasión- que contribuyen con US$78 billones (30%).

Cifras de Statista indican además que de la totalidad de los inversores con mayor patrimonio en EE.UU. en 2019, la mitad tenían sus bankable assets en forma de acciones y de ese grupo un 6% en inversiones alternativas.

Tendencias al 2025

Los gestores de activos fueron consultados en el informe de Accenture sobre las megatendencias que se impondrán de cara al 2025, predominando un enfoque hacia el desarrollo de soluciones personalizadas.

Entre otras tendencias, prevén un escenario altamente dominado por tecnologías como la IA y el aprendizaje autónomo para generar ventajas frente a los competidores y a la vez ofrecer mayor valor a los clientes.

En el informe se explica que “estas tendencias podrían abrir la puerta para que los gestores patrimoniales amplíen sus modelos comerciales para capturar el potencial sin explotar”, principalmente en lo que se refiere a los non-bankable assets, que “representan una parte importante y creciente del patrimonio total de un individuo en la actualidad”.